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ΚΗΡΥΓΜΑ ΖΩΝΤΑΝΑ ΑΠΟ ΤΗΝ Ι. Μ. ΑΓ. ΤΡΙΑΔΑΣ ΕΔΕΣΣΑΣ

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Πέμπτη, 16 Μαΐου 2013

LA UTILIZACION DE DEMOSTRACIONES EN LA TEOLOGIA SEGÚN SAN GREGORIO PALAMÁS

  
ΠΡΑΚΤΙΚΑ ΔΙΕΘΝΩΝ ΣΥΝΕΔΡΙΩΝ ΑΘΗΝΩΝ ΚΑΙ ΛΕΜΕΣΟΥ
SUMARIOS DE LOS CONGRESOS INTERNACIONALES DE ATENAS Y LEMASOL DE CHIPRE

Ο ΑΓΙΟΣ ΓΡΗΓΟΡΙΟΣ ΠΑΛΑΜΑΣ ΣΤΗΝ ΙΣΤΟΡΙΑ ΚΑΙ ΤΟ ΠΑΡΟΝ
SAN GREGORIO PALAMAS EN LA HISTORIA Y EL PRESENTE
ΠΡΩΤΟΠ. ΘΕΟΔΩΡΟΥ ΖΗΣΗ: Η ΧΡΗΣΗ ΤΩΝ ΑΠΟΔΕΙΞΕΩΝ ΣΤΗ ΘΕΟΛΟΓΙΑ, ΚΑΤA ΤΟΝ ΑΓΙΟ ΓΡΗΓΟΡΙΟ ΠΑΛΑΜΑ.147

LA UTILIZACION DE DEMOSTRACIONES EN LA TEOLOGIA SEGÚN SAN GREGORIO PALAMÁS
(Por el protopresbítero Teódorο Zisis, catedrático de la universidad teológica de Salónica)
1. El tema básico e importante de la tradición Patrística
En todos ya es conocido que el estudio y la investigación de la enseñanza de san Gregorio Palamás en los últimos decenios han suscitado un avance asombroso. Esto que intentaron hacer el siglo 18º los representantes del movimiento filocálico, los llamados “Kolivades”, sobre la colección y edición de las grandes obras del padre y didáscalos Palamás, se está realizando ahora en nuestros días. La edición de las obras casi se ha terminado y en nuestros días circulan no sólo en el helénico clásico, sino traducidas también al moderno heleno. También se han escrito multitud de estudios de los temas básicos de su enseñanza. Los “Kolivades” san Nicodemo Notarás, san Nicodemo el Ayiorita y san Atanasio Parios, observaban un peligro claro; es decir, que de parte del renacimiento europeo fuera introducido secretamente al espacio de la teología ortodoxa el racionalismo y el escolasticismo; de esta manera sería ignorado el método de teologizar de la tradición patrística ortodoxa, transformada en una teología dialéctica (discursiva) y filosófica.
Esto en parte no se ha conseguido evitar mucho, tal como se ha demostrado de muchos ponentes durante el 1º congreso de Teología Ortodoxa en 1936 que se hizo en Atenas; donde se han señalado muchas influencias occidentales y se recalcó la necesidad de retorno a la casa de los padres de la Iglesia.
La enseñanza de san Gregorio Palamás, suministra ahora satisfactoriamente casi todas las ramas de la Teología, que la devuelve sobre la línea tradicional; puesto que san Gregorio no innovó ni creó un sistema propio de teología, sino simplemente codificó y organizó en unidades, lo que anteriormente los Padres enseñaron sobre los temas que había provocado el monje humanista Barlaam de Calabria, trayendo en Constantinopla y en Tesalónica mentalidad occidental y problemática. Por eso tal y como se ha recalcado, no se justifica el uso por parte de los Ortodoxos del término “Palamismo” o “Teología Palamista”, como hacen los Occidentales, quienes consideran heréticos sus consideraciones; Por eso junto con el Arrianismo, el Nestorianismo y otras herejías colocan al Palamismo como innovación personal de San Gregorio Palamás. Simplemente recordaré aquí, para demostrar la verdad de lo dicho, que en los índices del Cavallera, la conocida llave que utilizamos todos para la “Patrología Craeca” del abad Ming, coloca al hisijasmo entre las herejías. (Teólogos de Tesalónica, pág, 6).
El estudio de la enseñanza e instrucción del Santo ha conseguido hasta hoy presentar realmente los temas más básicos e importantes; esencia (usía) y energías, creado e increado, pazos y apazia (sin pazos), zeoptía (visión divina o de Dios), teología, zéosis, gnosis (increada) de Dios, monaquismo, áskisis (ascesis, ejercicio espiritual), luz e iluminación, metamorfosis, sabiduría divina (increada) y humana, Santa Trinidad y muchos más. Especialmente tomos de congresos y tomos selectivamente coleccionados han ofrecido muchas cosas para el estudio del Santo Padre. Como sin duda alguna ofrecerá en el presente este brillante congreso, que organiza el Santo Monasterio Batopedi de Athos en honor del gran monje ayiorita, quien empezó sus luchas ascéticas como obediente del famoso asceta Nicodemo al exterior de la gran laura del Monasterio Batopedi; allí recibió también la primera correspondencia divina a su insistente pedido místico hacia la Santísima Zeotocos: «Φώτισόν μου, το σκότος, φώτισόν μου το σκότος, Κύριε! Kirie fótison to skótos mu Señor ilumina mi skotos (oscuridad e ignorancia)».
Dentro de la multitud y el grueso de temas que hay actualmente sobre su bibliografía, pocas cosas se han escrito sobre el tema del método demostrativo que ha utilizado San Gregorio Palamás en su teología, frente al método dialéctico (discursivo) o silogístico del oponente Barlaam de Calabria. Este tema se encuentra en el punto de salida de sus luchas teológicas, puesto que con este empezó el conflicto de dos mundos, del Oriente Santo-Espiritual y del Occidente Humanístico, en las dos personas adversarias; pero también con la inmediata composición del tema básico: el discernimiento entre ουσία (usía, esencia, sustancia,) y energías en la deidad; esto nació por el planteamiento y tratamiento distinto del tema de la utilización de demostraciones en los debates sobre Dios, es decir, en el tema de Teología en su principal sentido y concepto. El Calabrés Barlaam negaba totalmente el método demostrativo; mantenía como base lo de Aristóteles: en que todas las cosas de Dios no se someten en demostraciones, son indemostrables y “superiores a la demostración”; adoptando así un agnosticismo teológico, convirtiendo la teología en una especulación (o tratado de posibilidades), puesto que no tiene para apoyarse algo estable que se demuestra, sino sólo en las cosas lógicas, fácilmente vulnerables e inestables que se deducen durante las discusiones o debates sobre temas de la fe.
San Gregorio Palamás, auténtico teólogo tradicional, conoce de la anterior tradición patrística que en sus escritos, los Santos Padres y los demás teólogos, utilizan el método demostrativo y la terminología demostrativa, tanto en los títulos de sus temas como durante la negociación; como por ejemplo, san Juan el Damasceno que ha resumido la enseñanza patrística en su conocida obra “Edición exacta de la fe ortodoxa” y también Efzímio Zigavinós en su “Armadura Dogmática”.
Recordamos inicialmente para la mejor comprensión del tema que uno de los primeros capítulos de la Dogmática de san Juan el Damasceno tiene el título “Demostración que Dios existe, es y está”, con análogo contenido demostrativo del cual resulta que: no sólo los que aceptan la Santa Escritura sino también multitud de los Elenos no dudan de la existencia de Dios, que la recibe obligatoriamente el nus humano, el que no está oscurecido por el pecado, porque “la gnosis del ser o existencia de Dios está engendrada naturalmente en nosotros”, pero también porque “de la misma naturaleza nuestra, la cohesión, el mantenimiento, el funcionamiento y el gobierno nos enseñan lo que es Dios...”. La incredulidad, la falta de fe y el ateísmo, no se deben en la debilidad de la Teología en formular logos (tratado) demostrativo, como pretexto de que no existen demostraciones, sino al funcionamiento incorrecto del nus (energía o espíritu del corazón humano) de los que no creen, los cuales deben ser tratados como enfermos (e infectados de virus). La incredulidad y el ateísmo no tienen ningún soporte lógico, es paraloyismós (insensatez, absurdidad) y locura; Los incrédulos no son lógicos, son muy ilógicos, insensatos y parálogos (absurdos, irracionales), por eso son oprobiados por el profeta David por su imprudencia: “dijo el insensato, imprudente en su corazón que Dios no existe”2 (Sal 13,1).
Los Santos Padres no omiten en recalcar también que la incredulidad de la existencia de Dios se debe a la mala astucia y malicia de los hombres, quienes quieren pecar libremente como si no existiera Dios que vigila y observa la vida de ellos, por eso los que pecan continuamente por costumbre niegan a Dios, aunque no lo digan con su boca3.
2. Cimentación hagiográfica
Aparte de la invocación de la tradición patrística a favor de las demostraciones, san Gregorio sugiere a Barlaam quien afirmaba que no hay gnosis (conocimiento) y demostración sobre las cosas divinas 4 sino que la Teología sólo se apoya a la fe; también le sugiere que estudie lo que dice el Apóstol Pablo en su primer capítulo de la epístola hacia los Romanos; allí califica de aconfesionales los infieles helenos y no los fieles judíos. Los cuales helenos con su sabiduría tendrían que conducirse a Dios y a la vida y gobierno por Dios, a pesar de esto resultaron a la impiedad de la idolatría y en distintos pazos, vicios y malicias. Son injustificables, a pesar de que vivan fuera del espacio del Antiguo Testamento, afrontarán la ira de Dios, porque «lo conocido de Dios está manifestado a la vista de ellos, porque el mismo Dios lo ha revelado a ellos.» Explicando el Apóstol cómo Dios manifiesta y demuestra su existencia y su sabiduría, dice la conocida y clásica tesis: que el invisible Dios se ve mediante las creaciones visibles. “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos, amén” (Rom 1, 20-26). Pero también en los Hechos de los Apóstoles, Pablo hablando hacia los habitantes idólatras de Listra, quienes después del milagro de la terapia de un cojo, creyeron que él y Bernabé eran dioses y estaban preparándose a ofrecer sacrificios. Pero los instruyó hacia la verdadera teognosía, diciendo que Dios dejó a los pueblos de antes de Cristo a seguir libremente el camino de la fe o la infidelidad, a pesar de que existían testimonios y demostraciones de su existencia y presencia; es decir, no se dejó a sí mismo sin demostrarse ni testificarse. “El cual ha permitido en las pasadas generaciones que todas las naciones siguiesen sus caminos; sin embargo, no ha cesado jamás de dar testimonio de sí mismo haciendo el bien, mandándonos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, saciándonos de comida y llenando nuestros corazones de felicidad” (Hec 14,16-17). Si, pues, el único camino de conocimiento de Dios es la fe y nadie se conduce a Dios con silogismos demostrativos, que están basados en las energías (increadas) y las acciones de Dios al mundo, entonces los que están fuera de la fe deberían estar justificados y no ser considerados aconfesionales y dignos de la ira de Dios, tal y como enseña Apóstol Pablo7.
Aquí permitidme apuntar que estas tesis dan respuesta también a la pregunta que se formula y se proyecta hoy por muchos, pero es cierto que la mayoría de las veces se debe en la disposición singretista (comparativa) de aniquilación de todos los hombres, sea que pertenezcan a una religión o no, o en el deseo de los que han conocido a Dios dentro a la Iglesia de aligerar sus responsabilidades. Y la pregunta es: ¿qué pasará con los que no son Cristianos y los que están fuera de la Iglesia? ¿Tienen ellos también alguna responsabilidad y tendrán que dar cuentas sobre su infidelidad, puesto que no conocieron a Dios? La contestación con base lo dicho es sencilla. A Dios todos deben conocer y aceptar, porque es innata su gnosis, pero también porque sobre su existencia y su sofía-sabiduría truena y clama el mundo, la creación y la grandísima armonía del cosmos-universo, “porque lo conocido de Dios está manifestado y revelado en ellos”. Nosotros que vivimos en la Iglesia simplemente tenemos mayor bendición y donación, pero también mayor responsabilidad; porque nuestra gnosis (conocimiento) no está basada sólo en medios naturales, no es sólo gnosis natural, sino que está apoyada también en los logos de Cristo, que están testimoniados por testigos presentes y auto-demostrados por Él, de los Apóstoles y los Santos; en la persona manifestada Cristo Dios, que está apocaliptándose= revelándose continuamente dentro en la Iglesia, con las expectaciones, visiones divinas y las experiencias deificantes de los Santos.
3. El método doble. Esencia y energías.
San Gregorio Palamás sin duda conoce y admite que no todas las cosas de Dios son conocidas y demostradas. Barlaam generalizaba enseñando que todo sobre Dios es desconocido e indemostrable; san Gregorio no comete el error de Barlaam en generalizar, yendo al otro extremo y enseñar que todo sobre Dios es conocido y demostrable; así al lugar del agnosticismo barlámico, que podría restablecer de nuevo la gnosiología de Ario y Evnomio; según esta gnosiología, el nus humano puede comprender también la esencia de Dios, puede introducirse en el espacio (o parte) de la deidad que es lo desconocido, lo inconcebible y lo secreto u oculto. Justifica a Barlaam cuando apela a los versículos de la Santa Escritura, como “a Dios jamás le ha visto nadie” o “ha puesto la oscuridad para esconderse”, y observa que realmente existe el lado desconocido e indemostrable de Dios, lo cual permanece inconcebible e inefable para el hombre. Pero explota el discernimiento entre esencia y energías en la deidad, el cual discernimiento ya habían desarrollado los Padres Capadocios y particularmente san Basilio el Grande, quien enseñó que “nosotros a Dios por las energías le conocemos y hablamos y la esencia ni acercarnos nos atrevemos. Porque las energías de Él descienden hacia nosotros, en cambio la esencia permanece ininteligible, inaccesible y no contemplativa”. Respondiendo san Basilio precisamente a la pregunta: si en la Teología precede la gnosis de la fe, dice que realmente precede la gnosis (conocimiento): “Precede el concepto y significado sobre lo que es Dios, y esta gnosis la resumimos de las creaciones. Porque lo sabio, lo fuerte, lo bondadoso y todo lo invisible de la creación del cosmos entendemos y reconocemos10”.
Con la base pues, de este discernimiento entre esencia y energías, Dios no es solamente desconocido, tampoco solamente conocido; es a la vez las dos cosas, conocido y desconocido, demostrado y no demostrado, desconocido sobre su esencia y conocido sobre sus energías. Aquí tenemos la famosa dualidad, el doble método de los Padres, que la desarrolla en magnitud san Gregorio Palamás, pero nosotros nos limitaremos en unas pocas descripciones suyas.
Frente a la insistencia de Barlaam que de las cosas divinas nada es demostrable, san Gregorio dice que “por un lado, una parte de las cosas divinas se conocen y lo que se busca es lo que se demuestra, por otro lado, también existen otras cosas totalmente ininvestigables e inescrutables”11. Lo que es indiscutible y de acuerdo con la Santa Escritura es que las cuestiones divinas son y no son demostrables. Unas, lo son y otras no lo son y repite que unas se conocen y se demuestran y otras son inconcebibles e inescrutables. Por eso es un error que uno insista que no hay demostración sobre ninguna de las cosas divinas; lo divino es demostrable e indemostrable12. En este conexo apela también a los escritos de san Dionisio el Areopagita, de los que también apela Barlaam pero unilateralmente, para consolidar sólo lo desconocido e inconcebible de Dios. Le dice pues, que el escritor “enseña claramente que la forma de la teología es doble: una es mística, celebrativa, ceremonial, inefable, indecible que actúa, opera y está establecida en Dios con sus mistagogías (instrucciones místicas) no enseñadas; y la otra manifestada, clara, filosófica y demostrativa, la que convence, explica y demuestra la verdad de los logos o dichos.”13
Incluso en la insistencia, que alega Barlaam, sobre que el hombre no puede sostener que tiene demostraciones sobre Dios, porque las demostraciones se limitan sólo a las cosas sensibles que son homogéneas del hombre, “Dios no es homogéneo del hombre”, entonces san Gregorio alega la experiencia de la visión, expectación divina de los Santos, la que por la jaris (gracia increada) y la energía (increada) los transforma en homogéneos de Dios y los deifica o glorifica. “Los limpios, sanados y purificados del corazón conocen por el divino alumbramiento, hecho en sus corazones, que existe Dios y es como luz, o más bien, como fuente de luz espiritual e inmaterial.” Ellos al haber hecho la catarsis, (sanación, purificación) del corazón, les constituye en receptores e indicadores del divino esplendor. Por supuesto que los que no han avanzado a la zeoría (expectación, contemplación) y a la zéosis o glorificación, pueden por la providencia ver y conocer el común proveedor de todo, de los bondadosos la autobondad, de los vivificados la auto-vida, de los sabios la auto-sabiduría, y simplemente el ser real del todo y el que transciende todo, es aquella suprema esencia poliónima (de muchos nombres) y anónima”. Con todo esto como prueba, se forma la demostración inequívoca que “uno es el promovedor, provisor, pre-eterno de todo, pantodínamos (omnipotente, todopoderoso), omnipresente, vigilante de todo, genio supremo, bondad plena, causa de todo, etc.”14
4. Los dogmáticos contemporáneos barlamizan (o siguen y hacen teología de Barlaam.
El tema de la utilización de demostraciones en la teología tiene también un lado interesante que se refiere a la teología contemporánea, principalmente la dogmática. San Gregorio Palamás insiste que Barlaam de Calabria es el único caso de teólogo en todos los siglos que encontró y el primero que enseñó que no existe demostración para nada de las cosas divinas. Esto realmente se ve que sigue siendo válido en todos los períodos de la tradición hasta el siglo 18º. Si uno lee los manuales meta-bizantinos, lo “Teológico” de Eugenio Búlgaris, y “Resumen sobre los dogmas divinos de la fe” de san Atanasio de Paros, durante la esclavitud turca, comprobará que continúa la tradición patrística y también la utilización de demostraciones y la aceptación de la teología dual, es decir, el doble método de gnosis (conocimiento), que el Dios es desconocido de su esencia y conocido por sus energías.
Pero esta situación ha cambiado el siglo 19º y este cambio afecta aún en parte hasta hoy. El predominio de nuevo-helenos iluminadores en la educación con su giro paralelo en cultos antiguos-helénicos y el clasicismo, como también la introducción del método escolástico de teología a las escuelas helénicas por estudiosos maestros con títulos Occidentales y con la progresiva disminución del interés para los Padres y sus enseñanzas, han creado una herida seria para la continuación de la tradición dogmática; Consecuencia pues de esto es que ahora no sea sólo Barlaam el que insistía sobre Dios no valen las demostraciones y el método demostrativo no es válido. Los más jóvenes teólogos dogmáticos que ignoran el discernimiento patrístico entre esencia y energía, ignoran también el doble método teológico. Cuando en sus tesis dogmáticas examinan el tema sobre las demostraciones se encuentran incómodos y perplejos, porque saben que las demostraciones son útiles y ayudan, pero atrapados en la opción filosófica escolástica sobre el Dios, como sobrenatural es superior a cualquier demostración, aceptan que las demostraciones no pueden conducir a Dios, sino reforzar la fe preexistente, que permanece así como el único camino de teognosía; pero como hemos demostrado y dicho que la gnosis precede la fe y se reduce demostrativamente medio las creaciones...
(Sobre este tema estamos en una investigación que aún no hemos terminado, debemos decir también que en la actualidad hay muchos manuales que muestran la teología demostrativa).

Epílogo
San Gregorio Palamás desarrolla extensamente el tema del método demostrativo en muchos de sus textos. Los dos “logos demostrativos sobre la procedencia del Espíritu Santo” dieron lugar por su título sólo empezar la discusión sobre el tema. Lo desarrolla en cantidad y con gran claridad a las dos cartas enviadas a Akíndinos y en otras dos a Barlaam. Nosotros simplemente hemos señalado el problema en su dimensión fundamental precisamente en relación con la contemporánea dogmática. Vale la pena subrayar lo que muchos han señalado: La Teología no es una ciencia teórica, sino una ciencia positiva y empírica. No sólo porque las mismas creaciones truenan y claman y nos conducen a Dios, la misma naturaleza y la grandísima armonía del cosmos, pero también la verdadera experiencia de los Santos, los amigos de Dios, quienes mientras han hecho su catarsis o sanación, vieron a Dios, quien se apocalipta=revela a los sanados, purificados, dignos y merecedores. Ellos testigos presentes de la grandeza divina nos aseguran sobre la existencia y la bondad de Dios de modo y logos demostrativo y no de logos reflexivo y dialéctico (o discursivo). Amín.
Protopresbítero Teódorο Zisis, catedrático universidad teológica de Salónica
Traducido por: χΧ jJ www.logosortodoxo.com (en español)


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